domingo, 19 de abril de 2015

Tema 10. Sublevación militar y Guerra Civil (1936-1939) Dimensión política e internacional del conflicto. Evolución de las dos zonas. Consecuencias de la Guerra.

Tema 10. Sublevación militar y Guerra Civil (1936-1939) Dimensión política e internacional del conflicto. Evolución de las dos zonas. Consecuencias de la Guerra.
1.Introducción.
En las elecciones de febrero de 1936, las fuerzas ya se habían presentado muy polarizadas, y la victoria del Frente Popular radicalizó aún más la derecha.
Los grandes propietarios veían con preocupación la reforma agraria, los jornaleros criticaban su lentitud, la burguesía paralizaba las inversiones y la Iglesia católica se sentía amenazada por la política anticlerical de la izquierda.
Durante los meses de febrero a julio de 1936 se incrementó la tensión entre las fuerzas sociales. Al gobierno le resultaba difícil mantener el orden público y la violencia política era cotidiana. Los grupos de extrema derecha, la Falange, se enfrentaban con la izquierda, el clima se crispó con el asesinato a manos de los falangistas del teniente de la Guardia de Asalto José Castillo. La reacción de un grupo de ellos fue el asesinato de uno de los líderes de la derecha: José Calvo Sotelo
2 Desarrollo:
Las circunstancias históricas en las que se desarrolló la guerra, respondían a problemas no resueltos en la sociedad española:
  • una economía atrasada, incapaz de satisfacer las necesidades del pueblo;
  • una oligarquía terrateniente sólo preocupada por sus beneficios e incapaz de los cambios más elementales;
  • una estructura social con abismales diferencias entre pobres y ricos, con una pequeña oligarquía poderosa, unas clases bajas en continuo crecimiento, una clase media insuficiente para servir de elemento equilibrador;
  • y una polarización de la sociedad en dos bandos, la derecha y la izquierda entre las que existía una fuerte tensión.
Los generales que habían preparado la conspiración contra la República pensaban que la situación se resolvería con una actuación rápida y violenta para evitar la reacción popular. El proyecto, diseñado por el general Sanjurjo, consistía en levantamientos militares en varias ciudades y avance de varias columnas hacia Madrid para cercar al gobierno:
  • La sublevación militar empezó en Melilla el 17 de julio de 1936. Pocas horas después, el teniente coronel Yague decretó el estado de guerra en Ceuta, y a al día siguiente, todo Marruecos estaba en poder de los sublevados. El general Franco, después de asegurarse el éxito en Canarias, llegó a Tetuán el 19 de julio para ponerse al frente del ejército de África.
  • El 18 de julio se pronuncia Queipo de Llano en Sevilla, y con refuerzos de Marruecos controló Andalucía occidental.
  • El general Mola decreta la guerra en Pamplona y con la ayuda de los requetés, controló Navarra.
  • Sanjurjo muere en accidente de aviación al dirigirse a España desde Lisboa.
Los sublevados triunfaron en la Meseta Norte, en Zaragoza, en Galicia y en Mallorca. Sin embargo, el golpe fracasó en Madrid y en las ciudades más importantes de España: militantes de los sindicatos y partidos de izquierda consiguen plantar cara al ejército y parar el golpe. En Madrid, Casares Quiroga fue sustituido como presidente del gobierno por José Giral, quien facilitó armas a organizaciones obreras y militares fieles a la república; rodearon a los rebeldes en sus cuarteles aplastando a los sublevados. En Barcelona y Bilbao, la Guardia Civil y la Guardia de Asalto se mantienen, además fieles a la República.
Tras el golpe militar, se perfilan dos Españas enfrentadas:
  • la España republicana cuenta con las grandes ciudades -excepto Sevilla y Zaragoza-, la mayor parte de la población, las principales industrias y una importante zona agraria (Valencia y Murcia). Controla casi toda la flota y las tres cuartas partes de la aviación;
  • la España sublevada, que se llamó a sí misma, la España nacional, disponía de la mayor parte de producción agrícola y ganadera, lo que planteó graves problemas de abastecimiento en la zona republicana. Cuentan con la mayor parte de los regimientos y oficiales del ejército.
La Guerra se desarrolló en una serie de fases:
1.    La Guerra de Columnas.

El objetivo de los sublevados era ocupar la capital, Madrid. El general Mola atacó desde el norte y Franco avanza desde el sur.
Para trasladar el ejército desde Marruecos a la Península, evitando la marina republicana, Franco contó con la ayuda de aviones alemanes e italianos, desembarcando en Andalucía unos catorce mil hombres y abundante material de guerra. Este ejército avanza rápidamente tomando Extremadura y Toledo, llegando a las puertas de Madrid en octubre de 1936, pero allí tropezó con una resistencia muy bien organizada de columnas de milicianos y no pudo tomar la ciudad.
En febrero de 1937 atacó por el sur en la batalla del Jarama para cortar las comunicaciones de Madrid con el este, pero no pudo aislar la capital.
En marzo lanzaron una gran ofensiva en Guadalajara, con la ayuda del cuerpo italiano que Mussolini había enviado en ayuda de los nacionales, pero fracasaron debido a la reorganización del ejército republicano, que puso de manifiesto la dificultad de tomar Madrid, por lo que Franco abandonó momentáneamente este proyecto y se dirigió hacia el Norte
2.    El Frente Norte.
·         Tras estabilizarse las posiciones en torno a Madrid, los nacionales emprenden la conquista del norte.
·         Mola ocupó Irún y San Sebastián en septiembre de 1936. Sin embargo, la verdadera batalla del norte comenzó con el asedio de Bilbao en marzo de 1937. La creación por los vascos de una línea defensiva (cinturón de hierro) prolongaron la resistencia durante dos meses. El terrible bombardeo de Guernica, con aviones alemanes de la Legión Cóndor, y la caída de Durango fueron el preludio de la entrada en la capital el 19 de junio de 1937.
·         Las tropas nacionales prosiguieron a continuación su avance hacia Santander (agosto) y Asturias. El avance fue lento, debido a la resistencia encontrada, a lo abrupto del terreno y a las maniobras del ejército republicano sobre Zaragoza para distraer a las tropas del norte. El 21 de octubre las tropas nacionales entraban en Gijón, y todo el Norte quedaba incorporado a la España sublevada, aunque algunos grupos guerrilleros mantendrán la resistencia en las montañas.
·         Con el norte dominado, los nacionales adquieren la sólida base industrial vasca -industrias de armas- y los recursos de carbón asturiano y poseían casi todo el acero de España. La victoria también permitió que la flota nacional se concentrara en el Mediterráneo. Finalmente, 65.000 hombres del ejército norte quedaron disponibles, junto con sus armamentos, para incorporarse al frente del sur.
3. La Batalla del Ebro.
 La campaña del Este se convirtió en el centro neurálgico de la guerra civil.
Para contrarrestar los éxitos nacionales en el norte, la República lanza en julio de 1937 una operación en Brunete (al oeste de Madrid) tratando de envolver las tropas enemigas que presionaban sobre la capital. Fue un desastre para la República.
Al general Franco se le planteó otra vez la alternativa de ocupar Madrid o lanzarse hacia el Mediterráneo desde el frente del Ebro. Eligió la segunda opción. En enero de 1938, los republicanos tomaban Teruel, que sería reconquistada días después por los nacionales, quienes, rápidamente, llegaron hasta Lérida (abril 1938). Franco dirigió las tropas hacia el Mediterráneo, aislando a Cataluña del resto de la zona republicana.
En un desesperado intento para enlazar de nuevo las dos zonas republicanas y detener el avance de los nacionales hacia Cataluña, los republicanos iniciaron la más importante de sus ofensivas. El 25 de julio de 1938 consiguieron atravesar el río Ebro y tomar un extenso territorio hacia el Sur. Pero la ofensiva no pudo seguir adelante. El contraataque nacional obligó a los republicanos a volver a cruzar el río. Durante meses se disputó palmo a palmo el terreno, lo que convirtió a la batalla del Ebro en la más dura y sangrienta de toda la guerra, provocando más de cincuenta mil bajas por bando y la derrota significó el desgaste definitivo del ejército republicano.
En el mes de diciembre, los nacionales iniciaron una gran ofensiva sobre Cataluña. Las ciudades eran bombardeadas día y noche. El 26 de enero de 1939, las tropas franquistas entraron en Barcelona. Los restos del ejército republicano, acompañados de largas columnas de refugiados, se retiraron hacia la frontera francesa. Unas trescientas cincuenta mil personas fueron al exilio.

4. Final de la Guerra.
Tras la caída de Cataluña, el gobierno se trasladó a la zona centro. Las diferencias entre los republicanos precipitaron el final de la guerra. En marzo de 1939 el coronel Casado dio un golpe de estado en Madrid y los republicanos se rindieron. El 28 de marzo, el ejército nacional entraba en Madrid, y en tres días ocupó el resto del país. El 1 de abril de 1939, Franco firmó el comunicado que daba la guerra por terminada. La guerra que había comenzado el 18 de julio de 1936 había terminado.
Parte oficial de guerra del Generalísimo (1 de abril 1939)


La dimensión internacional del conflicto:
La Guerra Civil se ha considerado como un preludio de la Segunda Guerra Mundial. La guerra estalló en un momento de fuertes tensiones entre las potencias fascistas, las democracias y la Unión Soviética. Al fin y al cabo los bandos enfrentados en ambos conflictos coincidieron en términos ideológicos: fascismo contra democracia.
A comienzos de la guerra, en la Sociedad de Naciones se constituyó un Comité Internacional de No Intervención, que resultó totalmente ineficaz para evitar la presencia internacional en la guerra.
El régimen nazi de Hitler en Alemania y el fascista de Mussolini en Italia ayudaron militarmente a los sublevados. Italia colaboró con aviones y cuarenta mil soldados. Alemania aportó tanques, artillería y aviación (Legión Cóndor) y unos dieciséis mil hombres. El régimen portugués de Salazar colaboró con la aportación de veinte mil voluntarios y facilitando el paso por su territorio, lo que supuso una ayuda importante. Hay que sumar la contribución de los cien mil regulares marroquíes. Irlanda colaboró con la Legión de San Patricio
Franco también contó con la colaboración de capitalistas americanos (combustible de la Texaco y de la Standard Oil, camiones, armas... -mientras se lo negaban al bando republicano-) e ingleses. El Vaticano también apoyó al bando nacional al ser el primero en reconocer oficialmente al gobierno de Burgos como el legítimo del Estado Español.
 La ayuda internacional fue decisiva para la victoria de los nacionales.
La República tuvo grandes dificultades para adquirir suministros y material de guerra debido a la política de no intervención de las democracias occidentales y al cierre de fronteras. La República contó con ayuda de la Unión Soviética, que proporcionó cuadros técnicos víveres y armamento, en parte costeado con fondos del Banco de España (el "oro de Moscú").
Contó también con la participación de unos 35.000 voluntarios de sindicatos y partidos de izquierda extranjeros que acudieron a luchar contra el fascismo: las Brigadas Internacionales,  convocadas por la Internacional. Además de su colaboración efectiva -participaron en las principales batallas de la Guerra Civil-, convirtieron la lucha de la República en una causa universal. En septiembre de 1938, en pleno apogeo de los combates del Ebro, el gobierno republicano -por la presión de Francia e Inglaterra- decidió retirar del frente a los voluntarios internacionales. No les fue fácil volver a sus países: el reaccionario gobierno francés prohibió a muchos el cruce de la frontera.
La guerra se vivió con gran interés en todo el mundo. Parecía un enfrentamiento ente democracia y fascismo, entre el ejército y el pueblo. Ello originó un amplio movimiento de solidaridad hacia la causa republicana entre intelectuales progresistas de todo el mundo. La destrucción de Guernica o el asesinato de García Lorca impresionaron a la opinión mundial, especialmente cuando se expone el Guernica de Picasso en la Exposición Internacional de París de 1937.
Sobre las Brigadas internacionales:
Las brigadas internacionales en la Guerra Civil

Los intelectuales y la Guerra Civil

A lo largo de la Guerra las dos zonas evolucionaron de forma muy diferente. Entre 1936 y 1939 hubo dos estados con sus respectivos gobiernos, uno en continua expansión y organización y otro en retroceso y descomposición.
La España Republicana:
 En septiembre de 1936, Largo Caballero, dirigente socialista, fue nombrado presidente de un gobierno en el que integró a todas las fuerzas antifascistas: republicanos, socialistas, comunistas, nacionalistas y militantes de CNT.
¿Hacer la revolución o ganar la guerra?
En el bando republicano existían tensiones. La CNT y los sectores más radicales de la UGT querían profundizar en el proceso revolucionario, porque la población se beneficiaría de ello. Los republicanos, los socialistas más moderados, liderados por Prieto, y los comunistas tenían como prioridad ganar la guerra, es decir, anteponían la victoria sobre el fascismo a la revolución.
Durante los primeros meses de la guerra, en la España republicana el poder residía en comités de municipios o barrios, controlados por los sindicatos o los partidos políticos, que a su vez contaban con sus propias milicias. En estos primeros momentos se llevaron a cabo colectivizaciones de empresas y de fincas agrarias.
En mayo de 1937 el gobierno de Largo Caballero fue sustituido por el de Juan Negrín, que desarrolla una política de resistencia a ultranza ante el enemigo, confiando en el inminente estallido de una guerra en Europa. La influencia anarquista fue disminuyendo y la presencia comunista aumentó a todos los niveles.
La España Nacional:
En los primeros días del alzamiento no había existido una gran coordinación entre los generales del bando nacional. La muerte de los generales Mola y Sanjurjo facilitó la creación de un mando unificado. El 24 de julio de 1936 se establece en Burgos una Junta de Defensa Nacional y el 1 de octubre los generales proclaman a Franco Generalísimo de los ejércitos y Jefe del Estado.
La base social de los nacionales era muy diversa: grandes propietarios agrarios, la mayor parte de los empresarios; clases medias; pequeños propietarios agrícolas; la iglesia y los sectores más conservadores de la sociedad.
En el terreno político, los sublevados tuvieron el apoyo de grupos de tendencia muy diversa: monárquicos, la Renovación Española, lo que quedaba de la CEDA, los falangistas y los requetés. Franco veía en esta heterogeneidad un obstáculo para su poder, así que el día 20 de diciembre de 1936 militarizó las milicias por decreto y las sometió a la disciplina del ejército.
Para conseguir una unidad política, Franco promulgó el Decreto de Unificación el 19 de abril de 1937, que le ponía al frente de todas las fuerzas que secundaban el golpe militar en un nuevo organismo: la Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET y de las JONS). Los demás partidos fueron ilegalizados. Se había creado un Estado totalitario y Franco era su "caudillo".
El bando nacional contará también con el apoyo de la Iglesia. El 1 de julio de 1937 el episcopado español publicó una carta pastoral a favor de la España de Franco, justificando la guerra como una reacción contra la tendencia anticristiana del Frente Popular. En octubre de 1937, el vaticano reconocía el gobierno de Franco.

Un aspecto a tener en cuenta en las dos zonas de la contienda fue la represión a la que fueron sometidos los enemigos, el denominado “terror rojo” y el “terror blanco”. En la zona republicana la represión tuvo su principal ejecutor en las milicias obreras, fundamentalmente anarquistas y comunistas, y su escenario temporal se ciñó principalmente a los primeros meses de la contienda. En esos meses el caos se impuso en un territorio en el que el gobierno legítimo ni pudo ni supo controlar los excesos de unos milicianos mal disciplinados de los que, le gustara o no a dicho gobierno, dependía en buena medida la supervivencia del régimen democrático republicano. La constitución del gobierno de concentración de Largo Caballero logró imponer cierto orden y organizar un ejército. A partir de ese momento la represión no se eliminó pero se redujo de forma ostensible.
En la zona franquista la violencia política tuvo un carácter sistemático y fue organizada desde el mando militar golpista con la intención de imponer el miedo y neutralizar definitivamente el "problema rojo". Si en el área republicana las víctimas de la represión fueron la nobleza, la oligarquía económica y los miembros del clero y de los partidos de la derecha monárquica o fascista, en el territorio rebelde la violencia se centró en los militantes de partidos obreros y republicanos y en las capas sociales que los sostenían: jornaleros, obreros industriales, clases medias progresistas.
para saber más sobre este tema, ir a estos enlaces:


3. Conclusiones. Consecuencias de la Guerra:
El impacto en pérdidas humanas de la guerra fue considerable. Se estima que las víctimas de la contienda superaron el medio millón de personas, incluyendo los muertos en combate, los represaliados en la retaguardia -represión masiva y sangrienta en muchos momentos de la guerra- y los ejecutados por los vencedores tras la guerra.

Según Salas Larrazábal
Según Gabriel Jackson
Muertos en campaña
120.000
285.000
Víctimas de bombardeos
15.000
10.000
Víctimas de ejecuciones
132.500
220.000
Otros
39.000
Total muertos de la guerra
306.500
515.000
Pérdidas por sobremortalidad
630.000
160.000
Total
937.000
675.000
Al finalizar la guerra, se abrió otra herida: la de los exiliados (unos 300.000), obligados a abandonar el país, y que se amontonaron en los campos de refugiados de las costa francesa o huyeron a Méjico o Argentina, muchos de los cuales ya no regresarían. 
Esta emigración constituye un serio impacto en nuestra demografía, un impacto tanto más sensible por cuanto desde un punto de vista laboral se compone de personas jóvenes, y porque desde un punto de vista cultural engloba a un importante sector de artistas, escritores, científicos... Además, tanto por las especiales circunstancias de masificación en las que se produce, como por la incidencia que la Guerra Mundial tuvo sobre los exiliados, esta expatriación fue para buena parte de sus componentes especialmente penosa y duradera.
Pérdidas económicas: 
La guerra dejo una profunda huella en las actividades económicas: destrucción de las infraestructuras, de la cabaña ganadera, del parque automovilístico y ferroviario, de las industrias... La destrucción de los recursos económicos e infraestructuras trajo en los años cuarenta los "años del hambre". Se produjo un estancamiento económico durante toda la década, no recuperándose el nivel de renta de 1935 hasta bien entrados los años cincuenta. 

1935
1936
Variación
Producción agrícola
97,3
76,7
-20,6%
Producción industrial
103,3
72,3
-31%
Renta nacional
25,3
18,8
-25,7%
Renta per cápita
1033
740
-28,3%
  • Los datos de producción agrícola e industrial son porcentajes con respecto a 1929 (base 100)
  • La renta nacional: millones de pesetas de 1929
  • La renta per cápita: pesetas de 1929

Desde el punto de vista de la educación y la cultura, se produjo una vuelta a la influencia de la Iglesia Católica en la educación y la ausencia de libertades influyó en el desarrollo de un sistema basado en el pensamiento único del Movimiento Nacional. Los maestros y profesores fueron duramente represaliados. La élite cultural que había dado lugar a la denominada Edad de Plata de la cultura española marchó al exilio, aquellos que sobrevivieron. 
La victoria del bando nacional acarreó el establecimiento en España de una dictadura militar que se prolongaría durante casi cuarenta años, con la pérdida de libertades y la persecución de cualquier forma de disidencia.






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